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Queremos que comprendas claramente nuestro propósito. Nuestra razón de ser es simple pero poderosa: atraer y retener al mejor talento. Queremos a las personas que se sacrifican por crecer. Con este talento excepcional, podemos aumentar el número de clientes a los que ayudamos a salir de deudas de manera efectiva, lo que a su vez incrementa el retorno para nuestros inversionistas. Este ciclo virtuoso nos permite reinvertir en nuestro equipo y continuar mejorando. ¡Existimos para atraer y retener a quienes quieren crecer!

 

En 2009, muy pocos creyeron que Bravo pudiera ser lo que es hoy. Nos dijeron que el servicio que ofrecemos era una “estupidez” y que era imposible de llevar a cabo. Potenciales inversionistas, banqueros y autoridades estaban convencidos que los clientes que dejaron de pagar no tienen interés de resolver su problema. Eso nos motivó todavía más. En Bravo, nos gustan los problemas difíciles de resolver. Los fáciles que los resuelvan los demás. Nos apasiona encontrar soluciones innovadoras a los problemas “IMPOSIBLES” de resolver para la gran mayoría de las personas. 

Por eso, no nos limitamos a seguir el curso del mundo; rompemos el status quo. Resolver está en nuestro ADN y estuvo en nuestro nombre: Resuelve tu Deuda. Ese nombre (marca) nos acompañó por catorce años y nos recordaba que si en tu día a día encuentras problemas no te quejes (there ‘s no crying in Resuelve!) ni abandones. ¡Resuelve!

Fuimos de las primeras fintechs que exportamos nuestro servicio a otros países de Latam. No paramos ahí, continuamos y fuimos a Europa. Todo ese esfuerzo y riesgo para llevar nuestra solución a más países. Estar en seis países, con culturas e idiomas diferentes, nos ha hecho evolucionar. La exigencia es tan alta que ser una empresa global solo deja espacio para la excelencia y la adaptación.

Expandimos nuestro modelo de negocio para dar crédito a todos los que ya nadie más les presta. A los que muchos consideran clientes “radioactivos”; los que son intocables. 

Cambiamos por completo nuestra marca después de catorce años para convertirnos en Bravo y representar mejor a los valientes. A los que se atreven a buscar segundas oportunidades y rehacer su vida. 

La evolución es parte de nosotros y debemos acostumbrarnos a nunca permanecer en el mismo sitio. ¡La incertidumbre no nos detiene!

Si tú tienes ese mismo impulso inconformista, ten por seguro que aquí encontrarás el lugar para crecer y desarrollar tu mejor versión todos los días.

Mes tras mes, recibimos miles de solicitudes de personas que desean trabajar en Bravo. Solo el 2% de los aplicantes logra calificar para ser parte de nuestro equipo. No hay lugar para los que no encajan en nuestra Fórmula

En Bravo, valoramos la compatibilidad de gustos, ambiciones e intereses, pero sobre todo, la pasión por los desafíos y el trabajo duro. Creemos que un grupo de personas que comparten criterio y actúan igual tiene mayor probabilidad de éxito al enfrentar un desafío. No a todos les tiene que gustar el fútbol, pero sí a todos los que somos parte de Bravo nos gustan los deportes…

Creemos en la diversidad de ideas y promovemos el respeto. Nuestra forma de pensar y actuar es la que nos gusta y la que nos ha llevado a crecer como lo hemos hecho. Sabemos que hay otras formas y, por eso, hay otras empresas. No juzgamos que la nuestra es “la buena” y las otras son “las malas”. Nuestra forma de ser es la que nos gusta y nos funciona. Por ejemplo, si perdemos un vuelo y nos quedamos varados en un aeropuerto por quince horas, queremos que sea con alguien con quien coincidimos en ideales y valores. Alguien con quien nos la pasaremos muy bien. Alguien con quien podamos hablar (recuerda que son quince horas…) y nos podamos divertir. Nuestro objetivo es que eso mismo suceda en cada una de nuestras oficinas, que te la pases muy bien, que te diviertas y, que eso, te motive a trabajar muy duro.

Nuestro negocio es tan disruptivo que muchas personas, que no entienden lo que hacemos, han tratado de hacer que no sigamos adelante y nos han difamado. Han intentado que nuestra imagen y credibilidad se vengan abajo. No lo han conseguido. 

Como equipo, hemos salido de estos retos con la frente en alto y nos ha hecho mucho más fuertes. En una ocasión, el director de cobranza de uno de los bancos más importantes del mundo citó a Javier y a Juan Pablo en sus oficinas. Creían que era para aumentar el negocio, pero no fue así. Los metieron a un cuarto solo para que el director se apareciera a decir la célebre frase: “los voy a meter a la cárcel”… El director ya no trabaja ahí, Javi y Juan no fueron a la cárcel. Por el contrario, eso nos hizo trabajar más fuerte para ayudar a más personas con problemas de deudas y seguir demostrando que lo que hacemos es muy importante para los clientes que tenemos en común Bravo y los bancos. #WINNING

En Bravo, la adversidad es sinónimo de oportunidad para demostrar de qué estamos hechos. Nuestro espíritu resiliente nos hace ver los obstáculos como oportunidades de crecimiento. No ha habido crisis, pandemia, condiciones adversas, ni nada que nos haya detenido. ¡Somos imparables! ¿Y para qué? Para poder seguir ayudando a miles de personas a librarse de las deudas. 

Alguna vez detectamos que se estaba haciendo un “gaming of the system” (forma elegante de decir trampa o fraude) del esquema de incentivos en un equipo de ventas. La directora comercial (Cris) tuvo que echar a cerca de 20 personas por esta razón. Derivado de esta acción, comenzó a recibir amenazas y correos que a la gran mayoría le espantarían. Acordamos que la mejor forma de atender esos mensajes era imprimirlos y colgarlos en su lugar. Algo así como un trofeo para mandar el mensaje: ¡No me amedrentan, estoy haciendo lo correcto y los tramposos no son tolerados (y serán exhibidos) en Bravo!

¿Crees tener la piel tan gruesa como la nuestra para soportar adversidades? ¡Demuéstralo!

En Bravo, nos gusta ganar. Somos un equipo de ganadores y eso lo demostramos en todas y cada una de las acciones que hacemos todos los días. Ganamos una venta, ganamos una retención, ganamos una liquidación, ganamos un crédito. Nos gusta tanto ganar como nos molesta perder. No llegar a las metas nos produce un enorme malestar y estamos dispuestos a dejar el cuerpo y alma en la cancha hasta lograr nuestra meta, nuestro presupuesto.

Por ejemplo, en Bogotá, los estudiantes de la “Pedagógica” (una universidad colombiana) hicieron un plantón (un tipo huelga) y cerraron las calles. Llegó la policía antimotines y los estudiantes lanzaron “papa-bombas”. La policía respondió con gas lacrimógeno. La zona era un caos, las explosiones provocaron humo en la calle que se filtraba por las ventanas. ¿Y el equipo Bravo? Permaneció firme en la oficina. Era día de cierre y nadie quiso irse a casa sin atender a todos los clientes que querían entrar al programa y, por supuesto, GANAR a la meta de ese mes

En Bravo, estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para alcanzar nuestros objetivos. Buscamos personas que no se conformen, sino que busquen crecer continuamente. El esfuerzo y el compromiso no se negocian. 

¡Bravo por los colaboradores en el mundo que no tienen miedo de enfrentarse a los problemas y a los retos del día a día para alcanzar su máximo potencial!

Queremos que comprendas claramente nuestro propósito. Nuestra razón de ser es simple pero poderosa: atraer y retener al mejor talento. Queremos a las personas que se sacrifican por crecer. Con este talento excepcional, podemos aumentar el número de clientes a los que ayudamos a salir de deudas de manera efectiva, lo que a su vez incrementa el retorno para nuestros inversionistas. Este ciclo virtuoso nos permite reinvertir en nuestro equipo y continuar mejorando. ¡Existimos para atraer y retener a quienes quieren crecer!

En 2009, muy pocos creyeron que Bravo pudiera ser lo que es hoy. Nos dijeron que el servicio que ofrecemos era una “estupidez” y que era imposible de llevar a cabo. Potenciales inversionistas, banqueros y autoridades estaban convencidos que los clientes que dejaron de pagar no tienen interés de resolver su problema. Eso nos motivó todavía más. En Bravo, nos gustan los problemas difíciles de resolver. Los fáciles que los resuelvan los demás. Nos apasiona encontrar soluciones innovadoras a los problemas “IMPOSIBLES” de resolver para la gran mayoría de las personas. 

Por eso, no nos limitamos a seguir el curso del mundo; rompemos el status quo. Resolver está en nuestro ADN y estuvo en nuestro nombre: Resuelve tu Deuda. Ese nombre (marca) nos acompañó por catorce años y nos recordaba que si en tu día a día encuentras problemas no te quejes (there ‘s no crying in Resuelve!) ni abandones. ¡Resuelve!

Fuimos de las primeras fintechs que exportamos nuestro servicio a otros países de Latam. No paramos ahí, continuamos y fuimos a Europa. Todo ese esfuerzo y riesgo para llevar nuestra solución a más países. Estar en seis países, con culturas e idiomas diferentes, nos ha hecho evolucionar. La exigencia es tan alta que ser una empresa global solo deja espacio para la excelencia y la adaptación.

Expandimos nuestro modelo de negocio para dar crédito a todos los que ya nadie más les presta. A los que muchos consideran clientes “radioactivos”; los que son intocables. 

Cambiamos por completo nuestra marca después de catorce años para convertirnos en Bravo y representar mejor a los valientes. A los que se atreven a buscar segundas oportunidades y rehacer su vida. 

La evolución es parte de nosotros y debemos acostumbrarnos a nunca permanecer en el mismo sitio. ¡La incertidumbre no nos detiene!

Si tú tienes ese mismo impulso inconformista, ten por seguro que aquí encontrarás el lugar para crecer y desarrollar tu mejor versión todos los días.

Mes tras mes, recibimos miles de solicitudes de personas que desean trabajar en Bravo. Solo el 2% de los aplicantes logra calificar para ser parte de nuestro equipo. No hay lugar para los que no encajan en nuestra Fórmula

En Bravo, valoramos la compatibilidad de gustos, ambiciones e intereses, pero sobre todo, la pasión por los desafíos y el trabajo duro. Creemos que un grupo de personas que comparten criterio y actúan igual tiene mayor probabilidad de éxito al enfrentar un desafío. No a todos les tiene que gustar el fútbol, pero sí a todos los que somos parte de Bravo nos gustan los deportes…

Creemos en la diversidad de ideas y promovemos el respeto. Nuestra forma de pensar y actuar es la que nos gusta y la que nos ha llevado a crecer como lo hemos hecho. Sabemos que hay otras formas y, por eso, hay otras empresas. No juzgamos que la nuestra es “la buena” y las otras son “las malas”. Nuestra forma de ser es la que nos gusta y nos funciona. Por ejemplo, si perdemos un vuelo y nos quedamos varados en un aeropuerto por quince horas, queremos que sea con alguien con quien coincidimos en ideales y valores. Alguien con quien nos la pasaremos muy bien. Alguien con quien podamos hablar (recuerda que son quince horas…) y nos podamos divertir. Nuestro objetivo es que eso mismo suceda en cada una de nuestras oficinas, que te la pases muy bien, que te diviertas y, que eso, te motive a trabajar muy duro.

Nuestro negocio es tan disruptivo que muchas personas, que no entienden lo que hacemos, han tratado de hacer que no sigamos adelante y nos han difamado. Han intentado que nuestra imagen y credibilidad se vengan abajo. No lo han conseguido. 

Como equipo, hemos salido de estos retos con la frente en alto y nos ha hecho mucho más fuertes. En una ocasión, el director de cobranza de uno de los bancos más importantes del mundo citó a Javier y a Juan Pablo en sus oficinas. Creían que era para aumentar el negocio, pero no fue así. Los metieron a un cuarto solo para que el director se apareciera a decir la célebre frase: “los voy a meter a la cárcel”… El director ya no trabaja ahí, Javi y Juan no fueron a la cárcel. Por el contrario, eso nos hizo trabajar más fuerte para ayudar a más personas con problemas de deudas y seguir demostrando que lo que hacemos es muy importante para los clientes que tenemos en común Bravo y los bancos. #WINNING

En Bravo, la adversidad es sinónimo de oportunidad para demostrar de qué estamos hechos. Nuestro espíritu resiliente nos hace ver los obstáculos como oportunidades de crecimiento. No ha habido crisis, pandemia, condiciones adversas, ni nada que nos haya detenido. ¡Somos imparables! ¿Y para qué? Para poder seguir ayudando a miles de personas a librarse de las deudas. 

Alguna vez detectamos que se estaba haciendo un “gaming of the system” (forma elegante de decir trampa o fraude) del esquema de incentivos en un equipo de ventas. La directora comercial (Cris) tuvo que echar a cerca de 20 personas por esta razón. Derivado de esta acción, comenzó a recibir amenazas y correos que a la gran mayoría le espantarían. Acordamos que la mejor forma de atender esos mensajes era imprimirlos y colgarlos en su lugar. Algo así como un trofeo para mandar el mensaje: ¡No me amedrentan, estoy haciendo lo correcto y los tramposos no son tolerados (y serán exhibidos) en Bravo!

¿Crees tener la piel tan gruesa como la nuestra para soportar adversidades? ¡Demuéstralo!

En Bravo, nos gusta ganar. Somos un equipo de ganadores y eso lo demostramos en todas y cada una de las acciones que hacemos todos los días. Ganamos una venta, ganamos una retención, ganamos una liquidación, ganamos un crédito. Nos gusta tanto ganar como nos molesta perder. No llegar a las metas nos produce un enorme malestar y estamos dispuestos a dejar el cuerpo y alma en la cancha hasta lograr nuestra meta, nuestro presupuesto.

Por ejemplo, en Bogotá, los estudiantes de la “Pedagógica” (una universidad colombiana) hicieron un plantón (un tipo huelga) y cerraron las calles. Llegó la policía antimotines y los estudiantes lanzaron “papa-bombas”. La policía respondió con gas lacrimógeno. La zona era un caos, las explosiones provocaron humo en la calle que se filtraba por las ventanas. ¿Y el equipo Bravo? Permaneció firme en la oficina. Era día de cierre y nadie quiso irse a casa sin atender a todos los clientes que querían entrar al programa y, por supuesto, GANAR a la meta de ese mes

En Bravo, estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para alcanzar nuestros objetivos. Buscamos personas que no se conformen, sino que busquen crecer continuamente. El esfuerzo y el compromiso no se negocian. 

¡Bravo por los colaboradores en el mundo que no tienen miedo de enfrentarse a los problemas y a los retos del día a día para alcanzar su máximo potencial!

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Queremos que comprendas claramente nuestro propósito. Nuestra razón de ser es simple pero poderosa: atraer y retener al mejor talento. Queremos a las personas que se sacrifican por crecer. Con este talento excepcional, podemos aumentar el número de clientes a los que ayudamos a salir de deudas de manera efectiva, lo que a su vez incrementa el retorno para nuestros inversionistas. Este ciclo virtuoso nos permite reinvertir en nuestro equipo y continuar mejorando. ¡Existimos para atraer y retener a quienes quieren crecer! En 2009, muy pocos creyeron que Bravo pudiera ser lo que es hoy. Nos dijeron que el servicio que ofrecemos era una “estupidez” y que era imposible de llevar a cabo. Potenciales inversionistas, banqueros y autoridades estaban convencidos que los clientes que dejaron de pagar no tienen interés de resolver su problema. Eso nos motivó todavía más. En Bravo, nos gustan los problemas difíciles de resolver. Los fáciles que los resuelvan los demás. Nos apasiona encontrar soluciones innovadoras a los problemas “IMPOSIBLES” de resolver para la gran mayoría de las personas. Por eso, no nos limitamos a seguir el curso del mundo; rompemos el status quo. Resolver está en nuestro ADN y estuvo en nuestro nombre: Resuelve tu Deuda. Ese nombre (marca) nos acompañó por catorce años y nos recordaba que si en tu día a día encuentras problemas no te quejes (there 's no crying in Resuelve!) ni abandones. ¡Resuelve!

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Fuimos de las primeras fintechs que exportamos nuestro servicio a otros países de Latam. No paramos ahí, continuamos y fuimos a Europa. Todo ese esfuerzo y riesgo para llevar nuestra solución a más países. Estar en seis países, con culturas e idiomas diferentes, nos ha hecho evolucionar. La exigencia es tan alta que ser una empresa global solo deja espacio para la excelencia y la adaptación. Expandimos nuestro modelo de negocio para dar crédito a todos los que ya nadie más les presta. A los que muchos consideran clientes “radioactivos”; los que son intocables. Cambiamos por completo nuestra marca después de catorce años para convertirnos en Bravo y representar mejor a los valientes. A los que se atreven a buscar segundas oportunidades y rehacer su vida. La evolución es parte de nosotros y debemos acostumbrarnos a nunca permanecer en el mismo sitio. ¡La incertidumbre no nos detiene! Si tú tienes ese mismo impulso inconformista, ten por seguro que aquí encontrarás el lugar para crecer y desarrollar tu mejor versión todos los días.

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Mes tras mes, recibimos miles de solicitudes de personas que desean trabajar en Bravo. Solo el 2% de los aplicantes logra calificar para ser parte de nuestro equipo. No hay lugar para los que no encajan en nuestra Fórmula. En Bravo, valoramos la compatibilidad de gustos, ambiciones e intereses, pero sobre todo, la pasión por los desafíos y el trabajo duro. Creemos que un grupo de personas que comparten criterio y actúan igual tiene mayor probabilidad de éxito al enfrentar un desafío. No a todos les tiene que gustar el fútbol, pero sí a todos los que somos parte de Bravo nos gustan los deportes… Creemos en la diversidad de ideas y promovemos el respeto. Nuestra forma de pensar y actuar es la que nos gusta y la que nos ha llevado a crecer como lo hemos hecho. Sabemos que hay otras formas y, por eso, hay otras empresas. No juzgamos que la nuestra es “la buena” y las otras son “las malas”. Nuestra forma de ser es la que nos gusta y nos funciona. Por ejemplo, si perdemos un vuelo y nos quedamos varados en un aeropuerto por quince horas, queremos que sea con alguien con quien coincidimos en ideales y valores. Alguien con quien nos la pasaremos muy bien. Alguien con quien podamos hablar (recuerda que son quince horas…) y nos podamos divertir. Nuestro objetivo es que eso mismo suceda en cada una de nuestras oficinas, que te la pases muy bien, que te diviertas y, que eso, te motive a trabajar muy duro.

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Lo que no te mata, te hace más fuerte. Nuestro negocio es tan disruptivo que muchas personas, que no entienden lo que hacemos, han tratado de hacer que no sigamos adelante y nos han difamado. Han intentado que nuestra imagen y credibilidad se vengan abajo. No lo han conseguido. Como equipo, hemos salido de estos retos con la frente en alto y nos ha hecho mucho más fuertes. En una ocasión, el director de cobranza de uno de los bancos más importantes del mundo citó a Javier y a Juan Pablo en sus oficinas. Creían que era para aumentar el negocio, pero no fue así. Los metieron a un cuarto solo para que el director se apareciera a decir la célebre frase: “los voy a meter a la cárcel”... El director ya no trabaja ahí, Javi y Juan no fueron a la cárcel. Por el contrario, eso nos hizo trabajar más fuerte para ayudar a más personas con problemas de deudas y seguir demostrando que lo que hacemos es muy importante para los clientes que tenemos en común Bravo y los bancos. #WINNING En Bravo, la adversidad es sinónimo de oportunidad para demostrar de qué estamos hechos. Nuestro espíritu resiliente nos hace ver los obstáculos como oportunidades de crecimiento. No ha habido crisis, pandemia, condiciones adversas, ni nada que nos haya detenido. ¡Somos imparables! ¿Y para qué? Para poder seguir ayudando a miles de personas a librarse de las deudas. Alguna vez detectamos que se estaba haciendo un “gaming of the system” (forma elegante de decir trampa o fraude) del esquema de incentivos en un equipo de ventas. La directora comercial (Cris) tuvo que echar a cerca de 20 personas por esta razón. Derivado de esta acción, comenzó a recibir amenazas y correos que a la gran mayoría le espantarían. Acordamos que la mejor forma de atender esos mensajes era imprimirlos y colgarlos en su lugar. Algo así como un trofeo para mandar el mensaje: ¡No me amedrentan, estoy haciendo lo correcto y los tramposos no son tolerados (y serán exhibidos) en Bravo! ¿Crees tener la piel tan gruesa como la nuestra para soportar adversidades? ¡Demuéstralo!

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En Bravo, nos gusta ganar. Somos un equipo de ganadores y eso lo demostramos en todas y cada una de las acciones que hacemos todos los días. Ganamos una venta, ganamos una retención, ganamos una liquidación, ganamos un crédito. Nos gusta tanto ganar como nos molesta perder. No llegar a las metas nos produce un enorme malestar y estamos dispuestos a dejar el cuerpo y alma en la cancha hasta lograr nuestra meta, nuestro presupuesto. Por ejemplo, en Bogotá, los estudiantes de la “Pedagógica” (una universidad colombiana) hicieron un plantón (un tipo huelga) y cerraron las calles. Llegó la policía antimotines y los estudiantes lanzaron “papa-bombas”. La policía respondió con gas lacrimógeno. La zona era un caos, las explosiones provocaron humo en la calle que se filtraba por las ventanas. ¿Y el equipo Bravo? Permaneció firme en la oficina. Era día de cierre y nadie quiso irse a casa sin atender a todos los clientes que querían entrar al programa y, por supuesto, GANAR a la meta de ese mes. En Bravo, estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para alcanzar nuestros objetivos. Buscamos personas que no se conformen, sino que busquen crecer continuamente. El esfuerzo y el compromiso no se negocian. ¡Bravo por los colaboradores en el mundo que no tienen miedo de enfrentarse a los problemas y a los retos del día a día para alcanzar su máximo potencial!